Akriila y el arte del branding musical | Blog Hollis

¿Qué es el branding en la música?
En el mundo de los negocios y la mercadotecnia existe un término llamado branding. Este hace
referencia a la manera en la que una empresa o marca se representa a sí misma a través de su comunicación y considera aspectos como sus valores, misión, visión, identidad visual y voz de marca, entre otros elementos. Curiosamente, en la industria musical es posible encontrar bandas, artistas o proyectos musicales que se han convertido en íconos culturales y, si algo se puede asegurar, es que rara vez ocurre únicamente gracias a la música que hacen.
A los artistas se les sigue por su personalidad, los universos que crean, los valores que representan y la historia que construyen dentro de la industria musical, de una manera muy similar a como los consumidores desarrollan afinidad por ciertas marcas. Por eso, en esta sección hablaremos de artistas que trabajan muy bien su branding, con la intención de que algún artista emergente pueda aprender un par de cosas sobre este tema.
¿Quién es Akriila?
Akriila es una cantante, productora y compositora chilena nacida en Maipú, Santiago, en octubre de 2003. Inició su carrera en el trap en 2020 con la canción Dando Vuelta y, con proyectos recientes como Lucy miró al mundo y notó que está girando, reafirma su interés por construir un mundo creativo alrededor de cada lanzamiento en lugar de limitarse a publicar música. Y, para mí, eso es lo que realmente hace relevante a un artista: entender que un proyecto sólido no solo se trata de canciones, sino de construir un universo visual, narrativo y sonoro que represente sus ideas.
Cuando desmenuzamos las razones por las que una marca se vuelve icónica, encontramos códigos específicos que la hacen reconocible. A veces es un jingle, a veces es una silueta y, en otras ocasiones, es el conjunto de todos esos elementos. Entonces la pregunta es: ¿qué hace reconocible a Akriila?
La estética visual de Akriila (moda, cabello, fotografía)
Akriila con su branding proyecta una estética urbana, industrial, maximalista y post-internet. Su cabello rojo con patrones y detalles negros, los cortes que parecen hechos con navaja, las remeras urbanas, las playeras deportivas, los pantalones rotos, las faldas largas, los accesorios alternativos y una apariencia que prescinde de los códigos de maquillaje más convencionales construyen una imagen que desafía muchas de las formas tradicionales en las que suele representarse la feminidad dentro de la industria musical.

Lo que expresa también es importante. En sus canciones aborda experiencias desde su perspectiva como mujer lesbiana. Puede hablar de la relación complicada con su padre, de la dificultad para comunicar y gestionar sus emociones, de la sensación de sentirse atrapada en patrones que se repiten o de la frustración que surge al pensar en aquello que se perdió por la incapacidad para comunicarse. Pero también hay espacio para canciones que hablan de mujeres, celebran su ascenso dentro de la escena urbana alternativa latinoamericana y muestran un lado mucho más ligero y divertido.
El mensaje: identidad y comunidad LGBT+
Todo esto hace que Akriila sea percibida como una artista creativa, capaz de escribir sobre temas existenciales, filosóficos y nostálgicos, pero también de crear canciones accesibles y fáciles de corear. Representa a una comunidad latina joven, independientemente de si pertenece a la comunidad LGBT o no. Aunque su mantra siga siendo “HOT GAYS LISTEN TO AKRIILA”, su universo narrativo fortalece la idea de una artista con matices, cercana y experimental.
El sonido: entre lo urbano, lo industrial y lo experimental
En cuanto a lo sonoro, se ha permitido experimentar constantemente, navegando entre lo electrónico, lo industrial, lo acústico, lo experimental y lo meramente urbano. Se nota que Akriila valora profundamente sus referencias y, combinado con su experiencia como productora y las colaboraciones con artistas como Heartgaze, logra construir amalgamas sonoras que toman elementos de influencias muy diversas.
El tratamiento de su voz y su delivery también son muy específicos. Mantener coherencia entre todos estos elementos fortalece aún más su identidad como una artista disruptiva dentro de la escena urbana alternativa. Es posible reconocer algunas de sus influencias, pero resulta difícil encasillarla en una sola referencia. Akriila ha construido una identidad sonora tan definida que su propuesta se sostiene por sí misma.
Ahora bien, si ahondamos en lo visual, basta con revisar su cuenta de Instagram para entender cómo estos códigos aportan a la construcción de su identidad como proyecto. Fotografías de espacios urbanos, paredes de concreto y diseños con tipografías llamativas y efectos de desenfoque conforman una mezcla de estéticas grunge, industrial y post-internet.
Estos códigos tienen coherencia con los sonidos electrónicos e industriales que caracterizan gran parte de su música. Su manera de vestir dialoga con la estética de sus fotografías y hasta su propia personalidad se integra con el resto de los elementos para consolidar a Akriila como una marca que genera una comunidad fiel, identificada con su forma de verse, sonar y comunicarse.
¿Es todo estrategia de marketing? (la autenticidad como clave de Akriila y su branding)
Entonces, ¿es todo una estrategia de mercadotecnia?
La respuesta es fácil: No
. Cuando algo no es auténtico, la gente simplemente no conecta. Se nota cuando un artista no se involucra por completo en la construcción de su proyecto y, aunque tampoco es una obligación, cuando existe una intención creativa genuina y auténtica detrás de cada decisión, el resultado suele ser una conexión mucho más profunda con el público.
Esto sucede porque el artista es capaz de ofrecer un universo completo en cada era, abarcando lo sonoro, lo narrativo, lo visual, lo conceptual e incluso la moda.
Conclusión: lo que los artistas emergentes pueden aprender

Akriila ha sabido mantenerse fiel a sí misma y esa autenticidad se ha traducido en una silueta reconocible a la distancia y en un sonido muy propio que la ha convertido en un referente de la juventud latinoamericana conectada con la cultura urbana, las disidencias y los artistas que buscan desafiar los límites establecidos.
Y al final, no importa si mañana Akriila decide pintarse el pelo de negro, hacer EDM o cambiar por completo su forma de vestir. Mientras sus decisiones nazcan de una intención auténtica, existirá curiosidad por descubrir cuál será el siguiente capítulo de su proyecto artístico.



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